domingo, 20 de mayo de 2012

El origen del topónimo Odivelas

Todas las noches el Rey D. Dinis de Portugal abandonava el palacio de la Alcáçova junto con un grupo de hombres de su confianza. A oídos de la Reina Santa Isabel había llegado el rumor de que el grupo descendía oculto en sus capas a la baixa y desde allí tomaban un camino hacia un monasterio femenino que el propio Rey D. Dinis fundó hacia el año 1295 como promesa al haberse salvado del ataque de un oso.

Vista del monasterio de Odivelas


Suponiendo la Reina que el Rey mantenía encuentros secretos con las monjas del monasterio, que en su mayoría eran Bernardas (pues procedían de la nobleza), decidió un día sorprender a su marido y se plantó en medio del camino con sus doncellas y le dijo al Rey: "Ide a vê-las, que nós aqui estamos para vos aluminar". Aunque la historia no recoge que sucedió después de esta sorpresa, la leyenda indica que esta frase dió el nombre de Odivelas ("ide vê-las") al monasterio y Lumiar ("para vos aluminar") al lugar de encuentro entre las dos comitivas.

El cuerpo del Rey D. Dinis fue sepultado en el monasterio de Odivelas, curiosamente a pesar de que la Reina Santa Isabel perdonó las innumerables infidelidades de su marido sin enojarse, su cuerpo no descansa en la iglesia de este convento sino que reposa en el monasterio de Santa Clara en Coimbra.

Sepulcro del Rey D. Dinis

domingo, 15 de abril de 2012

Ovidio, el poeta desterrado


Publius Ovidius Naso nacido en el 43 aC. en Sulmona y fallecido en el 17 d.C. en Tomis (Rumania) fue uno de los grandes poetas del imperio que sufrió la cólera de Roma. Ovidio era miembro de una familia de caballeros por lo que su futuro iba dirigido al cursus honorum, es decir, la carrera política; para ello su anciano padre le puso al cuidado de varios maestros versados en derecho y retórica. Pronto Ovidio empezó a interesarse por la retórica y a hablar en verso para disgusto de su padre: Parce mihi, nunquam versificabo, pater! ("¡Perdóname, papá!, puedo jurar que nunca volveré a versificar"), solía decirle el poeta.

La muerte de su padre y la herencia familiar facilitaron el que abandonase el estudio del derecho y empezara la producción literaria. Sus primeras obras son poemas de carácter amoroso y se basan en su propia experiencia. Heroidas (Espistulae Herodium), El arte de amar (Ars Amandi), Remedios para el Amor (Remedia Amoreis), y Cosméticos para el rostro femenino (Medicamina faciei feminae)... son algunas de sus primeras obras. El éxito de estos poemas amorosos rádica en que realmente son manuales sobre la sexualidad dirigidos tanto a hombres como a mujeres. No obstante su gran obra es Las Metamorfosis, una gran epopeya que recoge gran parte de la mitología grecorromana, centrándose en las transformaciones de sus protagonistas.

Ovidio había adquirido por esta época gran fama como poeta cortesano. Sus obras no se ajustaban al modelo de moral y virtud que el emperador Augusto impuso bajo su mandato. Para congraciarse con él Ovidio ideó su gran obra, la más ambiciosa de todas, dedicada al calendario romano y la tituló Fasto. Parece ser que la obra no tuvo el efecto esperado y en poco tiempo la desgracia cayó sobre el poeta.

En el año 8 d.C. Ovidio recibió la orden de dejar Roma y partir al Ponte Euxino, el mar negro, e instalarse en Tomis (actual Rumania) que en ese momento marcaba los confines del imperio. El exilio era uno de los castigos habituales y duros puesto que los destinos escogidos solían ser regiones inhóspitas situadas en los límites del imperio o en islas solitarias de las que no era posible escapar sin correr grandes riesgos. La pena de muerte era la alternativa y en esto los romanos fueron muy imaginativos.

Se abre una nueva etapa y la obra de Ovidio está marcada por la reflexión, la nostalgia, el recuerdo de Roma... Tristia y Epistulae Ex Ponto son obras que escribió durante el exilio y están marcadas por la reflexión.

Cuando en el año 14 d.C. muere Augusto y sube al poder Tiberio, Ovidio que tiene 60 años y lleva ya varios años en el exilio implora al nuevo emperador su retorno a Roma para si no vivir al menos morir en ella. Sin embargo sus súplicas no logran conmover al nuevo emperador y muere en el exilio hacia el 18 d.C. cuando su obra era ya considerada decadente.

Mucho se ha escrito sobre el por qué de este exilio. Los historiadores apuntan a una posible imprudencia cometida con Julia, la hija del emperador, o con Julia Minor, hija de Julia. Es interesante recordar que también Augusto desterró a su propia hija Julia, al ser acusada de adulterio, a la isla de Pandataria, donde murió en el año 14 d.C.

Otros dicen que el destierro fue invención del propio Ovidio e incluso que el propio emperador Augusto le salvó la vida al exiliarlo puesto que sin tener conocimiento de ello, Ovidio había desvelado algunos de los misterios reservados para los iniciados en sus obras y se encontraba en peligro de muerte.

domingo, 8 de abril de 2012

Diógenes versus el Síndrome de Diógenes

En 1960 empezaron a realizarse los primeros estudios dedicados a analizar la conducta de los enfermos de síndrome de Diógenes, un trastorno del comportamiento que afecta habitualmente a las personas mayores y que se caracteriza por un abandono personal, aislamiento voluntario en su propio hogar y la obsesión por la acumulación de basura doméstica. Erroneamente se bautizó a esta enfermedad como síndrome de Diógenes, haciendo referencia al filósofo griego Diógenes de Sinope. Este filósofo griego del siglo IV, originario de la colonia griega Sinope perteneció a la corriente filosófica cínica y fue discípulo de Antístenes, el pupilo más antiguo del gran Sócrates. Se decía de él que vivia dentro de una tinaja en Atenas y que sus pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, por lo que vivía en la extrema pobreza. Diógenes defendia la idea de autosuficiencia, una vida natural al margen del lujo de la sociedad, todo ello basado en la idea del autocontrol (la completa anulación de las necesidades y el deseo).


El Diógenes de Waterhouse


Diogénes nació en Sínope hacia el año 412 a.c. y murió en Corinto en el 323. a.C. Sabemos de su pensamiento y vida gracias a su tocayo Diógenes Laercio que le dedicó un capítulo en su obra Vidas, opiniones y sentencia de los filósofos más ilustres.

Sobre su infancia tenemos muy poca información. Diógenes era hijo de un banquero llamado Hicesias. Ambos fueron desterrados de Sinope por fabricar moneda falsa, historia que ha sido corroborada por los arqueólogos al hallar en la ciudad de Sínope monedas falsificadas datadas del siglo IV a.C y otras monedas de la época que llevan el nombre de Hicesias, el oficial que las acuñó. Según la leyenda la participación de Diógenes en la falsifación de la moneda se debe al Oráculo de Delfos. Como sabemos los griegos eran muy aficionados a las artes adivinatorias y no daban un paso sin que los dioses les guiaran. Diógenes al igual que sus compatriotas tambíen consultaba el oráculo de Delfos y en una ocasión este le dijo "vuelve a tu casa y da nuevas instituciones a tu tierra". Como solia pasar con los oráculos sus consejos solian tener varias interpretaciones y en este caso Diogenes en vez de optar por cambiar la constitución decidió cambiar la moneda...

Este hecho propició el exilió de nuestro filósofo, instalándose en Atenas con un esclavo llamado Manes que le abandonó al cabo de poco tiempo. Siendo práctico Diógenes afrontó el abandono diciendo "si Manes puede vivir sin Diógenes, ¿por qué Diógenes no va a poder sin Manes?, una forma de reirse de la dependencia de las relaciones humanas.

En Atenas Diógenes empezó a cuestionar la falsa moral de la costumbre. Los atenienses no se cuestionaban que era lo que realmente estaba mal si no que se preocupaban sólo de lo que convencionalmente estaba mal. Así Diógenes empieza a distinguir dos conceptos, la naturaleza (physis) y lo convencional (nomos), este es el tema principal de la filósofica griega. A partir de este concepto y bajo la influencia del fílósofo Antístenes, discípulo de Socrátes, Diógenes adoptó la austeridad extrema como modo de vida, superando a su maestro en poco tiempo, pues vivía en una tinaja (ambos negaban la propiedad). Diógenes pretendía poner en evidencia los vicios de los atenienses: la vanidad, artificiosidad, el engaño, la escala social... y alejarse de ellos a través de su forma de vida. Él no se preocupo tanto de formar una escuela y legar su doctrina sino de vivir de acuerdo a su concepto de virtud despreciendo a la sociedad.

Los anécdotas que han llegado hasta nosostros son una muestra de su filósofia. Un día Diógenes vió como un niño bebía agua con las manos en una fuente y dijo: "Este muchacho me ha enseñado que todavia tengo cosas superfluas", por lo que decidió desprenderse de su cuenco. Como podemos ver este hecho está totalmente opuesto al comportamiento de las personas que padecen síndrome de Diógenes. En otra ocasión Diógenes estaba masturbandose en el ágora, y a quien le reprendía por este hecho el contestaba "ojalá, frotandome el vientre, el hambre se extinguiera de manera tan dócil". Causó impresión entre sus compañeros de estudio pues un día apareció en la academia con un pollo desplumado gritando a Platón "Te he traido un hombre!". A partir de ese día la definición de hombre realizada por Platón consistente en "bípedo implume" fue ampliada gracias a Diogénes a "bípedo implume con uñas planas".

La vida de Diógenes era una constante aventura. Según una leyenda creada por Menipo de Gadara, Diagenes realizó un viaje a Egina, durante el que fue caputarado por los piratas y vendido como esclavo. Cuando lo pusieron a la venta le preguntaron que sabia hacer y sin pensarselo dijo: "Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo". Xenides de Corinto le compró y le devolvió la libertad y lo convirtió en tutor de sus hijos.

Otro hecho curioso es el encuentro en Diógenes y Alejandro Magno durante los juegos Istmicos. Una mañana en la que Diógenes estabas absorto en sus pensamientos, Alejandro, interesado en conocerlo, se acercó y le dijo si podía hacer algo por él. A lo que Diogenes le respondio "Si, tan solo que te apartes porque me tapas el sol". El cortejo que acompañaba a Alejandro quedó escandalizado y empezó a burlarse del filósofo, diciendole que se encontraba ante el rey. Alejandro cortó sus risas diciendo "De no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes". En otra ocasión Alejandro se encontro al filósofo mirando atentamente una gran pila de huesos humanos. Diogenes le dijo "Estoy buscando los huesos de tu padre pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo".


El encuentro de Alejandro y Diógenes por Sebastiano Ricci


Sobre la muerte de Diógenes existen varias leyendas entre ellas que murió por comer un pulpo vivo o como consecuencia de una caida tras haberle mordido un perro el tendón mientras intentaba repartir con él el pulpo. Otros dicen que murió por su propio voluntad al dejar de respirar.

En Corintio se le erigió postumamente una columna en marmol de Parós con la figura de un perro descansando.

Sobre la asociación del perro a Diogenes existen varias hipótesis. Una de ellas podría ser el origen de la palabra cínicos que da nombre a la corriente filósofica a la que se adhiere Diógenes. Parecer ser que Antístenes fundó su escuela en el santuarioy gimnasio de Cinosargo, cuyo nombre significa Kyon argos, es decir perro ágil o blanco. Tambien podria hacer referencia al estilo de vida (el vivir en libertad al margen de los convencionalismos, el ataque a la tradición y la desverguenza) de Antístenes y Diogenes que se asemenjaba al de los perros por lo que la gente los apodó Kynikos, de Kyon, perro. Aunque se trataba de un apodo despectivo Diogenes encontró la comparación muy apropiada y lejos de ofenderse se enorgulleció de ello, como un dia en el que en medio de un banquete los comensales empezaron a lanzarle los huesos, como solían hacer con los perros a lo que Diogenes respondió orinandose en ellos.

domingo, 4 de marzo de 2012

Pedro e Inés de Portugal

Uno de los mayores mitos de Portugal se basa en un hecho histórico real, los amores de Don Pedro e Inés de Castro.

En 1339 el príncipe Don Pedro, hijo del rey Alfonso IV, se casó con Constanza Manuel, noble de origen castellano. En el séquito de ésta viajaba su prima, una bellísima dama llamada Inés de Castro. Ésta era hija bastarda del duque de Peñafiel y marqués de Villena, Don Juan Manuel.


Retrato de Inés de Castro


La llegada de Inés a la corte portuguesa causó un gran revuelo e inflamó de pasión el corazón del príncipe Pedro. Aunque se trataba de una relación ilícita, recordemos que Don Pedro había contraído matrimonio con Doña Constanza prima de Inés, la pareja vivía su amor abiertamente y era por todos conocido.



Retrato del príncipe Don Pedro


En un intento desesperado por conservar su marido, Doña Constanza pidió a Inés que fuera madrina de su primer hijo, así según las costumbres de la época se creaban lazos familiares entre los amantes y cualquier tipo de relación amorosa entre ellos adquiría tintes incestuosos. Aún así el triunfo de Doña Constanza fue pasajero, a la semana moría el pequeño.

El rey Alfonso IV no podía tolerar esta situación. Aunque se escudara en motivos morales lo cierto es que políticamente esta relación ponía en peligro a su propio reino por lo que ordenó el destierro de Inés de Castro, quién no marchó demasiado lejos, instalándose en el castillo de Albuquerque, situado en Badajoz, donde el príncipe Pedro podía visitarla. Poco tiempo después, el 13 de noviembre de 1345, Constanza fallecía al dar a luz al futuro rey Don Fernando. Tras su muerte Don Pedro liberaba a su amada del destierro para vivir su amor libremente en el norte de Portugal.

Parece ser que al cabo de nueve años de la muerte de Doña Constanza, Don Pedro decidió casarse, de manera clandestina, con la que había sido hasta entonces su amante, santificando así su unión ante el obispo de Guarda. Pero aunque la unión fue bendecida por la iglesia no resta ningún documento que pueda probarlo.

Al contrario de lo que pueda parecer fue en estos momentos cuando empezaron a surgir murmuraciones que pusieron punto y final a este amor. Los hermanos de Inés de Castro constituían un gran peligro para la sucesión legítima, puesto que estos nobles castellanos podrían apoyar a sus sobrinos a reclamar el derecho al trono de Portugal.

Fue entonces cuando el rey Alfonso IV el Bravo fue incitado por algunos de sus nobles hidalgos a poner freno a las pretensiones de la casa Castro, temida en Castilla y Portugal, para ello planearon el asesinato de Doña Inés. Tan terrible acto se llevó a cabo un día de 1355 cuando el príncipe Pedro se encontraba de cacería. Doña Inés se encontraba cerca del monasterio de Monasterio de Santa Clara, en Coímbra y fue apuñalada sin piedad por Alonso Gonçalves, Pedro Coelho y Diego Lopez Pacheco, mientras se abrazaba a sus hijos.

Según la leyenda, las lágrimas derramadas por Inés en el río Mondego en el momento que iba a ser asesinada dio lugar a la Fontes das Lágrimas de la Quinta das lagrimas. En el lecho de la fuente pueden verse algas de color rojo que según la leyenda son gotas de sangre de la propia Inés.


Fonte das Lagrimas


Fonte das Lagrimas


Aquí acaba la historia y comienza la leyenda puesto que las crónicas no recogen los siguientes hechos. El mito explica que cuando Don Pedro subió al trono uno de sus primeros actos fue arrancar el corazón en vida de los asesinos de su amada. Vengada su muerte hizo desenterrar su cuerpo y coronarla reina de Portugal por lo que todos los nobles debieron rendirle homenaje y besar su mano.

Según algunos historiadores puede que este hecho tan macabro de vasallaje al cuerpo de la difunta reina se base en realidad en una antigua costumbre de rendir homenaje póstumo a efigies modeladas en cera a imagen del difunto monarca, por lo que puede que en realidad Don Pedro obligara a sus nobles a rendir homenaje a una figura de cera a imagen de Doña Inés colocada en el trono.

El cuerpo de Doña Inés descansa en el monasterio de Alcobaça. Don Pedro dispuso que su tumba y la de su amada debían tocarse los pies, de manera que el dia de la resurreción cuando sus cuerpos se levantaran lo primero que viera fuese su amada Inés.



Sepulcro de Doña Inés de Castro


Aunque el gran amor del rey Pedro el Justiciero, fue Inés, las crónicas de la época de su reinado, escritas por Fernão Lopes recogen otro romance.

Dicen que el rey mantuvo una apasionada relación con su escudero Afonso Madeira al que "amava mais do que se deve aqui dizer". Parece ser que Afonso tuvo un escarceo amoroso con Catarina Tosse, esposa del corregidor Lourenço Gonçalves. A oídos del mismísimo rey llegó la aventura y tal fue la furia del rey Justiciero luego llamado el Cruel, que "madou-lhe cortar aqueles membros que os homens en maior apreço têm, de modo que não ficou carne até aos ossos que tudo não fosse cortado". Según Lopes, el pobre Afonso fue tratado y "curou-se, engrossou nas pernas e no corpo e viveu alguns anos engelhado de rosto e sem barba e morreu depois de sua natural morte".



Fuentes:

http://pt.wikipedia.org/wiki/Quinta_das_L%C3%A1grimas
http://pt.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Portugal
http://pt.wikipedia.org/wiki/In%C3%AAs_de_Castro
Almeida Martins, Luis. 365 Dias com Histórias da História de Portugal. Ed. Esfera dos libros (Col. História divulgativa), Lisboa, 2011.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Milagro en Batres: la leyenda de la Cruz

Esta leyenda ha dado lugar a una de las fiestas populares de la comunidad de Madrid, la fiesta de la Cruz.

En el siglo XVI un campesino de la aldea de Batres llevó a casa unos troncos de leña que había recogido en sus campos. Era una noche fría de febrero y se puso a encender un fuego pero no tenía yesca por lo que no podía. Estaba ya desesperado cuando de pronto se hizo un resplandor de fuego y luz, en el centro de éste había una cruz hecha con la madera que él había recogido. Éste hecho milagroso se entendió por las aldeas de los alrededores, hasta llegar a Toledo, donde los aldeanos de Añover de Tajo reclamaban la milagrosa cruz diciendo que la había perdido durante la invasión musulmana. Para resolver la disputa celebraron un juicio entre Batres y Añover de Tajo, ganando el pueblo madrileño. Este asombroso milagro llegó a oídos del papa Pío V, quién parecer ser que participó en el pleito y admirado por la fe de Batres regaló al pueblo sus propias sandalias, que desaparecieron durante la guerra civil.


La cruz de Batres se conserva actualmente en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Batres.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La orina en Roma

Una de las mayores preocupaciones de un emperador cuando subía al trono era mantener contentas a las tropas, pues estas habían propiciado su ascenso y podrían provocar su caída con la misma facilidad.

Cuando el emperador Vespasiano subió al poder en el año 69 d.c. se encontró con las arcas del imperio vacías. Nerón había derrochado la fortuna de Roma y los conflictos bélicos que se originaron a su muerte sumieron en un estado aún mas lamentable al erario público.


Busto de Vespasiano


El emperador se encontraba en una situación muy delicada, debía pagar a las tropas romanas pero no había dinero. Asumiendo esta situación como un desafío Vespasiano ideó una serie de tributos y reformas que ayudaran a recaudar una gran cantidad de dinero para las arcas públicas. Uno de los tributos más polémicos, creado por Nerón pero activo en época de Vespasiano fue el vectigal urinae, fijado sobre la orina que se recolectaba en las letrinas y vías públicas.

En la antigua Roma la orina humana era una materia prima muy valorada ya que se utilizaba para curtir cuero y para lavar prendas de vestir, de lo que podemos deducir que el jabón no existía todavía. En las fullonicas, lo que serían las actuales lavanderias, el lavado de la ropa requería una largo proceso. Primero se arreglaba cualquier desperfecto que pudiera tener la pieza. Luego la ropa era sumergida en diferentes tinas llenas de orina humana (en algunos casos incluso animal) mezclada con agua y ceniza y en varios tipos de arcilla. El amoniaco de la orina actuava como desinfectante y la ceniza blanqueaba el tejido. Una vez lavada se colocaba en grandes armazones donde se dejaba secar y posteriormente se planchaba en una prensa.

Como podemos imaginar todo este trabajo lo realizaban los esclavos y en algunos casos gente de clase muy humilde.


Relieve de un fullone pisando la ropa dentro de una tina, podemos suponer que llena de orina.


Para conseguir la materia prima los fullones colocaban grandes recipientes en la vía púlica donde los transeuntes debajan su contribución. Con la entrada en vigor del nuevo tributo esta practica se abandonó ya que Vespasiano construyó letrinas públicas donde las propietarios de las fullonicas podian recoger la orina previo pago. A la vista del nuevo tributo que grababa la orina el precio servicio de las fullonicas se encareció.

El historiador romano Suetonio nos indica que Tito les recriminó a su padre el haber recurrido a este impuesto como medida para recaudar fondos, a lo que su padre contestó sosteniendo un moneda bajo sus narices y le preguntó si el olor le molestaba. Su hijo respondió "no y sin embargo proviene de la orina". Esta historia que nos legó Suetonio y que no podemos considerar del todo verídica intenta explicar el origen de la frase pecunia non olet (el dinero no apesta) que se convirtió en probervio en Época romana y que era utilizada continuamente como justificativo de la legimitidad de las ganancias sin importar su origen.

No querría acabar el post sin dejar de mencionar otro interesante uso que se le dio a la orina en época romana. Mezclada con polvo de piedra pómez se utilizaba como dentífrico.

sábado, 6 de agosto de 2011

Las ordalías

Cuantas veces hemos oído eso de.... La realidad supera la ficción? Aunque hoy en día gracias al cine nos parezca increíble que la realidad pueda superar la ficción la historia nos enseña que en algunos casos ciertamente la supera. Si pensamos en la edad media nos vendrán a la mente las ordalías y el variado repertorio de torturas que utilizaban.

Fragmento de El jardín de las delicias del Bosco
ca. 1480 - 1490


Aunque relacionemos las torturas con la inquisición y la edad media, lo cierto es que se han producido a lo largo de todos los tiempos, incluso en la época actual. Muchos de estos métodos de tortura nos pueden parecer absurdos e imaginativos hoy día pero eran muy efectivos. Las ordalías en cambio eran un tipo de justicia divina, aunque personalmente considero que bien podría ser otro tipo de tortura. La ordalía consistía en una prueba ritual o un combate en la que el supuesto culpable tenía la opción de demostrar su inocencia. Como bien podemos suponer esto no era una tarea fácil puesto que Dios siempre ha sido difícil de contentar. Esta prueba tenía una característica y es que siempre hay un elemento clave: fuego o agua. Como ya habréis adivinado, el pobre desdichado debía enfrentarse a uno de estos elementos. El negarse a realizar la prueba era ya un claro síntoma de la culpabilidad de la persona, pues si fueras inocente porque habías de temer que te quemaran la lengua o te tiraran maniatado dentro de un saco al rió? Al inocente tan solo le saldrían unas dolorosas llagas o flotaría en el agua (con suerte), aunque el sentido común nos dice que más bien sería todo lo contrario... Así mismo si por casualidad uno salía victorioso de la ordalía tampoco tenia asegurada su inocencia puesto que podía ser acusado de brujeria. Un sistema perfecto que nunca cometía errores!

Algunas de estas temibles pruebas han dado origen a frases hechas que hoy día utilizarmos, como por ejemplo poner las manos en el fuego (como su nombre indica esta prueba consistía en tocar un hierro candente con la palma de las manos o introducir éstas en un recipiente con brasas ardientes), romper una lanza (otra modalidad de ordalía, en este caso consistía en una combate o justa en el que una persona defendía el honor de otra en una justa, si derribaba al contrario o le rompía la lanza quedaba demostrada la inocencia de éste).

Este tipo de juicios divinos fue asumido por las autoridades religiosas quienes establecieron diferentes pruebas según el delito cometido. Por ejemplo la ordalía de agua fría era utilizada en acusaciones de brujería y consistía en lanzar al acusado al río, si no alcanzaba la orilla se le consideraba culpable y ajusticiado. Otra variante consistía en atarle de pies y manos y lanzarlo a un foso con agua, si se hundía era inocente, si el cuerpo flotaba quería decir que la pureza del agua lo rechazaba por lo que era culpable, al fin y al cabo el resulado era el mismo, el acusado debia morir.

La más frecuente era la ordalía de agua caliente, utilizada en delitos para aclarar la paternidad y propiedad. En este caso se trataba de introducir las manos en un recipiente con agua hirviendo durante un rato, posteriormente se vendaban las extremidades. Al cabo de unos dias se retiraban los vendajes, si había signos de curación el acusado era culpable puesto que la curación indicaba que se había quemado.

Estas dos ordalias eran las más frecuentes pero existían muchiiiiiiisimas más. A continuación os indico aquellas que me han llamado la atención.

La ordalía de las aguas amargas. Parece que esta prueba fue extraída de un pasaje del antiguo testamento, por tanto es de origen hebreo. Parece ser que sólo era utilizada en casos de adulterio y únicamente se practicaba con mujeres. Consistía en hacer ingerior a la culpable un brebaje en el que se diluía agua consagrada mezclada con tierra del tabernáculo y un papel con la siguiente maldición escrita "si no ha dormido contigo ninguno y si no te has descarriado, contaminándote y siendo infiel a tu maride, índemne seas del agua amarga de la maldición; pero si te descarriaste y fuiste infiel a tu marido, contaminándote y durmiendo con otro, hágate Yavhé maldición y execración en medio de tu pueblo y séquense tus muslos e hínchese tu vientre, entre esta agua de maldición en tus entrañas para hacer que tu vientre se hinche y se pudran tus muslos”.

En Cataluña se practicaba la ordalía dels albats, en este tipo de juicio las partes litigantes sumergían a dos recien nacidos, que les representaban, en el agua y el que más se hundiese ganaba, demostrando claramente la inocencia de su representado.

Alfonso X el Sabio reguló una practica de la ordalía, a la que llamó duelo judicial. Fue utilizado entre los siglos XIII y XV y en ella era un factor importe la condición social de las partes enfrentadas, ya que decidía el tipo de arma a utilizar en el duelo. En el caso de los plebeyos se utilizaban palos o bastones, la nobleza se batía en duelo con caballos, lanzas y espadas.