domingo, 11 de septiembre de 2011

La orina en Roma

Una de las mayores preocupaciones de un emperador cuando subía al trono era mantener contentas a las tropas, pues estas habían propiciado su ascenso y podrían provocar su caída con la misma facilidad.

Cuando el emperador Vespasiano subió al poder en el año 69 d.c. se encontró con las arcas del imperio vacías. Nerón había derrochado la fortuna de Roma y los conflictos bélicos que se originaron a su muerte sumieron en un estado aún mas lamentable al erario público.


Busto de Vespasiano


El emperador se encontraba en una situación muy delicada, debía pagar a las tropas romanas pero no había dinero. Asumiendo esta situación como un desafío Vespasiano ideó una serie de tributos y reformas que ayudaran a recaudar una gran cantidad de dinero para las arcas públicas. Uno de los tributos más polémicos, creado por Nerón pero activo en época de Vespasiano fue el vectigal urinae, fijado sobre la orina que se recolectaba en las letrinas y vías públicas.

En la antigua Roma la orina humana era una materia prima muy valorada ya que se utilizaba para curtir cuero y para lavar prendas de vestir, de lo que podemos deducir que el jabón no existía todavía. En las fullonicas, lo que serían las actuales lavanderias, el lavado de la ropa requería una largo proceso. Primero se arreglaba cualquier desperfecto que pudiera tener la pieza. Luego la ropa era sumergida en diferentes tinas llenas de orina humana (en algunos casos incluso animal) mezclada con agua y ceniza y en varios tipos de arcilla. El amoniaco de la orina actuava como desinfectante y la ceniza blanqueaba el tejido. Una vez lavada se colocaba en grandes armazones donde se dejaba secar y posteriormente se planchaba en una prensa.

Como podemos imaginar todo este trabajo lo realizaban los esclavos y en algunos casos gente de clase muy humilde.


Relieve de un fullone pisando la ropa dentro de una tina, podemos suponer que llena de orina.


Para conseguir la materia prima los fullones colocaban grandes recipientes en la vía púlica donde los transeuntes debajan su contribución. Con la entrada en vigor del nuevo tributo esta practica se abandonó ya que Vespasiano construyó letrinas públicas donde las propietarios de las fullonicas podian recoger la orina previo pago. A la vista del nuevo tributo que grababa la orina el precio servicio de las fullonicas se encareció.

El historiador romano Suetonio nos indica que Tito les recriminó a su padre el haber recurrido a este impuesto como medida para recaudar fondos, a lo que su padre contestó sosteniendo un moneda bajo sus narices y le preguntó si el olor le molestaba. Su hijo respondió "no y sin embargo proviene de la orina". Esta historia que nos legó Suetonio y que no podemos considerar del todo verídica intenta explicar el origen de la frase pecunia non olet (el dinero no apesta) que se convirtió en probervio en Época romana y que era utilizada continuamente como justificativo de la legimitidad de las ganancias sin importar su origen.

No querría acabar el post sin dejar de mencionar otro interesante uso que se le dio a la orina en época romana. Mezclada con polvo de piedra pómez se utilizaba como dentífrico.

4 comentarios:

  1. Un impuesto oloroso, pero una buena forma de salirse adelante.
    Saludos

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  2. Es por eso que me puse un retrete de oro....mi orina vale mucho...yeah

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  3. La verdad es que fue una buena medida de recaudar dinero. Poco tiempo después, en el año 72 d.c., Vespasiano inició la construcción del Coliseo.

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    1. Acabo con una buena práctica y buena de utilizar algo que ahora contamina los ríos, para construir un espectáculo banal y cruel.

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